
Los niños no quieren sentirse "diferentes"... y esto puede afectar su disposición a usar los lentes que se le han preescrito.
Es importante que tu le ayudes a sobrellevar sus inquietudes, ya que ver mal puede llevar a problemas de autoestima más severos. Los niños que no ven bien tienden a frustrarse con más facilidad, a tener dificultad para concentrarse, a sentirse tontos o ridiculos, y a tener dolores de cabeza frecuentes, entre muchos otros problemas.
Recuerda:
¡Uno de cada cuatro niños tiene un problema visual no detectado que puede interferir con su aprendizaje!
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